|
Javier Tallada debutó en el circo financiero cuando Puleva-Uniasa vivía la peor crisis de su historia. Junto a su amigo Guillermo Mesonero-Romanos, acudió al rescate de la firma láctea, de la que su abuelo había sido presidente.
Tallada supo negociar la suspensión de pagos con mucha habilidad. Hizo ver a los acreedores que más valía recuperar una parte que perderlo todo y, con este argumento tan sencillo, consiguió "quitas" de hasta el 90% de la deuda, permitiendo a Puleva salir del pozo y multiplicar su valor bursátil por dos dígitos.
La gestión no fue sólo financiera, con ampliaciones de capital liberadas y algún intento de split, que intentó aproximar la cotización al precio de un brick de leche. También hubo una buena política de inversiones en I+D que consiguieron que la productora de "pura leche de vaca", fuese pionera también en nutrición.
Tallada finalizó su aventura láctea con la fusión entre Azucarera Ebro y Puleva. A pesar de algún altibajo, una historia de éxito.
Después de la junta del 28 de Junio, Javier Tallada asumirá la presidencia de Avanzit. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero también es cierto que para que se cumpla el refrán, la primera debiera haberlo sido. Y no lo fue.
La presencia de Tallada en Radiotrónica fue desafortunada. Junto a Guillermo Mesonero-Romanos, comunicaron a la CNMV que iban a utilizar un 5% del capital de la empresa para entrar y salir del mercado en función de la evolución de las acciones. Obviamente, el resto de inversores huyeron del valor, porque una cosa es especular contra el mercado y otra bien distinta es hacerlo contra los propios gestores de la empresa cotizada.
La gota que colmó el vaso, fue el intento de OPA sobre Amper. Telefónica era el accionista de referencia de Amper y al mismo tiempo era el mayor cliente de Radiotrónica. Y Tallada anunció la OPA sin contar con la operadora. Evidentemente, Telefónica amenazó a Radiotrónica con la rescisión de los contratos si no retiraban la OPA, y Tallada tuvo que desistir y salir por piernas.
Poco tiene que ver aquella Radiotrónica con la actual Avanzit y en esta nueva etapa, Javier Tallada, que ha ganado en canas y no ha perdido en ganas, tiene que demostrar que Avanzit es un proyecto de futuro y con futuro. Al igual que el resto de accionistas Tallada se juega su dinero, argumento suficiente para establecer inicialmente la complicidad de quienes viajan en el mismo barco.
Bienvenido y mucha suerte, Javier. |