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Manuel Conthe, presidente de la CNMV, mostró su aspecto más revolucionario en una conferencia sobre Buen Gobierno impartida por él mismo en la escuela de negocios Esade.
Conthe animó a los consejeros independientes a disentir aunque les cueste la marginación, a comprar acciones de la sociedad que representan aunque les cueste dinero y a dimitir pública y notoriamente como servicio al buen gobierno.
Hay que ver lo bonitas que son las revoluciones cuando los perjudicados son otros. Habría que ver a Conthe como consejero independiente de, por ejemplo, Bolsas y Mercados Españoles, disintiendo, comprando acciones y dimitiendo pública y notoriamente.
No es necesario abundar en alardes imaginativos porque no se dará el caso.
Manuel Conthe debiera disentir, en primer lugar, de la propia CNMV, ante la incapacidad del organismo que preside de perseguir el tráfico de información privilegiada. El caso más reciente, el de la OPA sobre la inmobiliaria Colonial, en el que Conthe ya se posicionó diciendo que había indicios.
El resultado de la investigación será el mismo de siempre: los indicios, indicios son.
Resulta vergonzante que cualquier inversor de a pie pueda conocer casi en tiempo real todas las operaciones de compra y venta sobre un valor, agrupadas por agencia y la CNMV no sea capaz de hacer lo mismo y preguntar al intermediario el nombre del cliente que compró un montón de acciones justo el día antes de la OPA.
Si Conthe no es capaz de hacerlo, quizás debiera dimitir pública y notoriamente. |