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Hoy hemos conocido que en la operación de venta de parte de la agencia de valores Beta Capital al grupo KIO, el pago se efectuó en un 75% en acciones de Torras que en propias palabras de Alierta, “primero bajaron significativamente, y después no valían nada”.
Las vivencias de César Alierta tienen siempre ese punto tragicómico, la gran aventura, el gran negocio, la gran empresa que acaba en ruina. Alierta sale por la puerta de atrás, empequeñecido por las circunstancias y va recuperando grandeza, hasta el siguiente charco.
Hablamos de Torras y hablamos de Terra. La gran apuesta para internet del grupo Telefónica se quedó en una chufa. Un presidente de horchata como Joaquín Agut, se cargó en tiempo récord el proyecto más ambicioso de la nueva economía, mientras medio millón de pequeños inversores asistían pasmados a la sublimación de sus ahorros. Así las Terras, al igual que las Torras, “primero bajaron significativamente, y después no valían nada”.
Alierta calificó a Terra de “proyecto fallido” y premió al fracasado Agut con la presidencia de Endemol. Obligó a los minoritarios a canjear sus acciones de Terra por Telefónicas, a razón de muchas Terras por pocas Telefónicas.
Quienes perdieron casi todo con Terra, siguen perdiendo todavía más con Telefónica. Quien tuvo, retuvo. |