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Los artículos de Iñaki Garay son una auténtica delicia, impagables en forma y fondo, casi imprescindibles para una correcta formación de la opinión.
La semana pasada ponía el dedo en la llaga con el Gran Hermano que vigila a los ciudadanos de a pie, a los trabajadores que pudieran ir demasiado deprisa un lunes por la mañana, para sancionarles incluso con penas de prisión, si alguno de ellos ponía su vehículo a más de noventa kilómetros por hora en ciudad.
Mientras los conductores son perseguidos y criminalizados, el Estado se preocupa de crear un sistema totalmente garantista para los delincuentes, en el que unos atracadores de bancos son puestos en libertad por defectos de forma. Impresionante.
Esta semana, Garay comenta la auténtica irresponsabilidad del sindicato de pilotos de Iberia, que exige que se les garantice con aval bancario el sueldo de por vida.
Es difícil plantear unas exigencias más insolidarias, egoístas e irresponsables, pero para conseguir su objetivo, los privilegiados pilotos del SEPLA no tienen ningún problema en perjudicar a doscientos mil usuarios o a un número indeterminado de trabajadores y empresas que viven del turismo.
Los pilotos de Iberia son el 8% de la plantilla y se llevan el 24% del salario, trabajan una media de menos de dos horas al día y ganan más de quince mil euros al mes. Tienen todo tipo de privilegios, dietas e incluso un porteador que les sube el equipaje a bordo.
Con estas condiciones laborales, es comprensible que quieran blindarlas de por vida y no arriesgarse a que la creciente competencia les ponga en su sitio. |