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La operación de PACEO firmada entre Jazztel y Société Générale a finales de 2005 posibilita al banco a vender acciones de la operadora en función de la demanda. La venta de títulos se efectúa en el mercado y abre una vía de financiación barata para atender los planes de Jazztel.
En principio, los mercados de capitales sirven para obtener financiación, pero estas operaciones basadas en la “prospección de la demanda” no son más que ampliaciones de capital en las que se usurpa al accionista del derecho de suscripción preferente.
El PACEO entre Jazztel y SG tiene un efecto perverso sobre la cotización. No es que las sucesivas ampliaciones de capital representen una gran dilución sobre el total de acciones, pero significan una importante carga psicológica sobre los compradores. Quien tiene intención de entrar en Jazztel no quiere ser el pagano del PACEO y, en consecuencia, si el precio de la venta de las acciones no está pactado de antemano, pondrá su dinero lo más abajo posible.
El respecto al accionista debe ser una prioridad en todas las empresas cotizadas. En el caso de Jazztel, este respeto debe ser fundamental, puesto que los minoritarios presentes en el capital son los mejores representantes de la empresa. Los servicios que oferta Jazztel son, a veces, más conocidos y explicitados por los minoritarios que habitan en los foros que por los propios comerciales de la compañía.
Si Jazztel quiere financiarse, debería huir de la venta a hurtadillas de acciones y proponer una ampliación de capital como Dios manda, con derecho de suscripción preferente para sus accionistas, a un precio razonable, con luz y taquígrafos. Quien aporta su dinero, no merece menos. |