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El título del artículo recuerda el famoso grito de Penélope Cruz, cuando anunció el premio al oscarizado Almodóvar. La emoción contenida acarrea este tipo de reacciones y, a pesar de lo numeroso de la audiencia, la actriz no pudo reprimir sus sentimientos.
Es probable que otro Pedro, Solbes, abandone el Ministerio de Economía al finalizar la legislatura. Los últimos movimientos del ministro parecen enfocados en esa dirección y, después de los cuatro años de esta segunda etapa, en los que ha tenido que lidiar con los dineros de las reformas estatutarias, la del IRPF y la de los Presupuestos Generales del Estado, es lógico que Solbes esté pensando en un merecido descanso en algún cargo europeo.
Independientemente del color político con el que se vea la realidad, está claro que la ortodoxia es la única receta válida para que una economía funcione. Y en cuestiones de ortodoxia, Solbes sabe un rato largo. Su papel dentro del Ministerio siempre ha sido el mismo, poner orden y límites a la exuberancia irracional de sus colegas de gobierno.
La exuberancia irracional no es patrimonio concreto de ningún ministro ni gobierno. Es lógico que el de Sanidad quiera la mejor atención médica posible o que el de Trabajo quiera incrementar el salario mínimo hasta niveles de alto ejecutivo. Por vocación de servicio al ciudadano y, por supuesto, porque son votos para las próximas elecciones. Y en este último punto, está claro que hay pocas diferencias ideológicas entre partidos.
En cualquier caso, esperemos que el futuro económico sin Solbes, no provoque un abandono de la ortodoxia económica y cuando alguien grite ¡Pedro! sea para evocar la imagen de Pe en la gala de los Oscar y no para lamentar tiempos mejores. |