|
El multimillonario inversor Warren Buffett, ha decidido movilizar su ingente masa de liquidez y apuesta por Europa como destino importante de sus inversiones. A pesar del consenso generalizado acerca de la sobrevaloración de los mercados, nadie duda que "el oráculo de Omaha" saldrá exitoso del reto.
La filosofía inversora de Buffett se basa en el estudio riguroso de los balances de las empresas. A partir de los libros, hay que localizar aquellas sociedades que mantengan buenas perspectivas de negocio y delicadas situaciones financieras. Excluyendo ayuntamientos.
El negocio debe tener buenas perspectivas, pero lo más importante es que debe ser fácil de entender. Este condicionante es el que evitó que Buffett quedara atrapado en la burbuja tecnológica y será, probablemente, el que le impida invertir en el grupo Telefónica.
Una vez seleccionados los destinos de inversión, el único secreto del éxito de Buffett es la paciencia. Una de sus frases dice que "si quien invierte no es capaz de esperar diez años, no debería estar posicionado ni diez minutos". Una gran verdad, fácil de entender para quien no tiene la hipoteca del piso y la suegra en casa.
Tan certero como el diario económico Expansión cuando, después del batacazo de las bolsas, llegó a la conclusión de que los inversores no vendían sus fondos ni sus acciones porque estaban utilizando las técnicas de Warren Buffett. A la fuerza ahorcan.
En cualquier caso, no hay que restar ningún mérito a quien ha conseguido un imperio financiero con su esfuerzo personal. Pero quizás hay que valorar el anuncio de sus inversiones europeas en su justa medida y tratar de evitar euforias. En diez años hablamos. |