|
Judas, el traidor más odiado de todos los tiempos, pudiera ser protagonista de un pacto secreto con su Maestro y cambiar la historia de los últimos dos mil años.
En los mercados financieros, los informes de algunos analistas se interpretan como "palabras de Judas" cuando han sido descubiertos operando en sentido contrario al de sus propios análisis.
Para entender esta realidad hay que aceptar, en primer lugar, que nadie sabe a ciencia cierta lo que van a hacer los mercados a corto, medio o largo plazo. El analista debe, en consecuencia, aventurar el futuro a partir de unos datos, técnicos o fundamentales, del presente actual.
Analizar los fundamentales de las empresas, los ratios, los balances y los botes de maquillaje para llegar a la conclusión que los beneficios son los que son y que los previstos se cumplirán si se cumplen, es un trabajo tedioso y desagradecido a partes iguales.
Los resultados del análisis técnico tampoco son concluyentes. Las roturas de resistencias auguran subidas y las roturas de soportes auguran bajadas, pero hay que prevenir stops en ambas direcciones, por si el mercado se desdice y por si se desdice de lo desdicho.
No es fácil explicar que lo más importante del análisis técnico no es lo que sucederá, sino lo que habrá que hacer cuando suceda.
Una vez admitida la dificultad del éxito predictivo, podemos definir los informes de los analistas como inversiones publicitarias con prima de riesgo inverso, de tal manera que si compran cuando están recomendando vender, ganan prestigio si las acciones bajan, y ganan dinero, las treinta monedas, si acaban subiendo.
Algunas empresas cotizadas aprovechan esta característica singular de los analistas para anticipar en "petit comité" sus resultados y hechos relevantes. Las ampliaciones de capital, los bonos convertibles y, en general, todas las operaciones corporativas, necesitan informes favorables que empujen arriba o abajo en función de los precios.
En cualquier caso y, de manera incomprensible, algunos informes han obrado contra las propias empresas como "el beso de Judas". Traiciones que, quizás también, fueron pactadas ... |