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Telefónica ha consumado la venta de su participación en la filial de Páginas Amarillas, a la empresa de información británica Yellow Pages, por un importe de 1.900 millones de euros. La venta constituye un nuevo paso en la estrategia de Telefónica, sea cual fuere la estrategia.
Telefónica inició un sorprendente acoso a las filiales, compitiendo con Terra en la comercialización de las líneas ADSL. Desprovista de su principal fuente de ingresos, la filial de Internet se convirtió en el mayor fracaso empresarial de los últimos tiempos, arrastrando en su caída a medio millón de pequeños inversores que no daban crédito a sus bolsillos.
Terra se hubiera podido vender a cualquier operador extranjero interesado en el mercado español pero, después de tantos años de monopolio, el miedo a la competencia es una de las características de Telefónica.
Para competir con los simpáticos pelochos de TPI , Telefónica inventó un superhéroe, cuya imagen de marca consiste en cruzar los brazos y extender dos dedos de cada mano sobre los hombros, adoptando una postura realmente ridícula. El engendro se llama “tidós” porque al decirle que venga, se compone supuestamente el “ventidós”, que es el número de información que hay que añadir al 118.
De alargarse la campaña de Telefónica, el ministerio de cultura deberá hacer otra para conseguir que se vuelva a escribir correctamente el número veintidós.
En cualquier caso, después de la absorción de Terra y de Móviles, la venta de TPI resulta de lo más sorprendente. Con la liquidez que hay en los mercados, no es fácil encontrar empresas rentables y bien gestionadas. Telefónica se desprende de una pequeña joya por un importe que no es significativo para los números del grupo.
Comparado con la compra de O2, con la recompra de acciones propias y con el montante del dividendo, la venta de TPI es de calderilla y no tiene sentido, salvo que existan auténticas necesidades financieras en Telefónica.
Las acciones de Telefónica forman parte de la mayoría de fondos de inversión, planes de pensiones e inversiones directas en bolsa.
Justificar la mala evolución de las acciones como un problema sectorial generalizado, puede llevar a la conclusión de que cuando las demás operadoras suban, también lo hará Telefónica, independientemente de la calidad de la gestión. Ojalá que si, pero ese no es obviamente el camino.
En cualquier caso, con la venta de TPI Páginas Amarillas, algo se muere en el alma de Telefónica. |