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El pasado 1 de Marzo, la familia Sanahuja lanzó, a través de la sociedad patrimonial Sacresa, una OPA sobre el 20% de Metrovacesa a un precio de 78,10 euros por acción, con el objetivo estratégico de diversificar su actividad a largo plazo.
Sacresa comunicó a Metrovacesa su fidelidad, garantizando el apoyo a la gestión, a pesar de que con el 24% en su poder, más un 20% adicional, significaba el control “de facto” en la inmobiliaria.
Joaquín Rivero, presidente de Metrovacesa, cuya relación con los Sanahuja viene de los tiempos de Bami, calificó la OPA de amistosa, mientras consultaba la edición impresa del manual “Resquicios legales sobre opas”, de la editorial Cambalache.
A las ocho y media de la mañana, los representantes de Metrovacesa aparcaban el coche en doble fila frente al edificio de la CNMV, para depositar la contraopa por el 26% de la inmobiliaria a 80 euros por acción. El burofax de los Sanahuja no funcionaba hasta minutos antes de las nueve.
El turno en la CNMV es tan sagrado como en la pescadería y, en consecuencia, la oferta buena es la de Rivero. Si la familia Sanahuja quiere seguir pujando, deberá hacerlo por el 100% de Metrovacesa porque la ley les obliga a superar el 26% de Rivero que, unido a su actual 24%, sobrepasa el límite del 50% obligatorio para lanzar una enmienda a la totalidad.
Entre pillos anda el juego y el accionista de Metrovacesa debiera aprovecharlo acudiendo al 26% de Rivero a 80 euros y, posteriormente, al 20% de Sacresa a 78,10. La aparición de nuevas ofertas es poco probable aunque, llegado el caso, hay que dejarse querer. |